A estas alturas, ¿Qué nos pueden contar que no sepamos sobre Kurt Cobain? Todos (los interesados) sabemos que era un genio hiperactivo, hipersensible, raro y antisocial, que encontró en el Rock la mejor forma de expresar cómo se sentía. También sabemos la historia de drogas y desenfreno que conllevó su romance con Courtney Love, sus tendencias suicidas y su trágica muerte.

Hacer un documental sobre todo esto sería llover sobre mojado. Por eso, cuando me enteré de que se preparaba un nuevo documental sobre el líder de Nirvana, no sabía muy bien qué podía ofrecer a estas alturas.

Pero lo cierto es que Brett Morgen ha buscado un enfoque distinto a su historia en este “Montage Of Heck”. No es un trabajo sobre cómo era Kurt Cobain, sino por qué Kurt Cobain era así. Se dedica un largo tiempo a indagar sobre los traumas y complejos que adquirió durante su infancia y adolescencia –su fracasado intento de perder la virginidad no tiene desperdicio–, y cómo estos derivaron en su afición a las drogas.

Las secuencias de animación sobre su infancia, las reproducciones de sus notas personales y sobre todo las partes donde –a priori sin motivo alguno– se intercalan escenas dantescas y asquerosas ilustran muy bien el universo Cobain, caótico, sucio e impredecible. “Montage of Heck” es íntimo y personal.

Las tomas caseras de Courtney Love también contribuyen a que el espectador viva de primera mano cómo era la rutina del rockero. Te transportan a una atmósfera donde eres capaz de percibir ese olor a cerveza y colillas que seguro que desprendía su apartamento. Te llevan a un viaje donde por un momento eres capaz de entender una mentalidad tan compleja y creativa.

Supongo que es lo que tiene ser un tipo hipersensible. Todo lo que se le pasaba por la cabeza lo plasmaba en la realidad, ya sea en un cuadro, en notas o en canciones. Kurt Cobain sentía mucho, y era capaz de expresar sus emociones creando arte. Eso es ser creativo, y no abrir una cafetería donde se sirvan smoothies y la carta tenga un diseño cool. Y todo esto mola mucho, sobre todo si eres fan de Nirvana.

Puntos negativos: se echa de menos a Dave Grohl. Realizar un documental sin que el batería de Nirvana sea entrevistado es un poco light. Supongo que el ahora líder de Foo Fighters no estaría por la labor, pero tío, si entrevistas hasta a la madrasta de Kurt, qué menos que hablar con Nirvana al completo.

La secuencia de inicio y la del final son desconcertantes, aunque no entraré en detalles para no spoilearos. Dice su director, Brett Morgen, que su idea para “Montage Of Heck” era hacer algo impredecible, que el espectador no pudiera prever qué venía después. Lo ha conseguido, sí, pero de vez en cuando perdía el hilo con tanta miscelánea de secuencias de animación con actuaciones en directo con tomas caseras con entrevistas a Kurt con entrevistas a familiares.

Y tío, hay partes que sobran. Dos horas y cuarto de documental son muchas, y uno acaba por hartarse de tantas tomas caseras, cumpleaños de Frances y entrevistas de la MTV los 90’s. Además, en todo ese tiempo apenas se trata el suicidio de Cobain. Sí, esto es sobre cómo fue su vida, no su muerte, pero su suicidio es una de las cosas por las que más se le conoce. Supongo que al estar autorizada por su familia, a los allegados no les haría gracia que se tocara este tema. Es respetable. Al menos, se habla sin tapujos sobre su adicción a la heroína y cuando Courtney se pinchaba estando embarazada.

Ah, no vayas si solo quieres escuchar música.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies