Desde que su álbum “Channel Orange” tuviera un éxito mundial, la figura de Frank Ocean ha ido rodeada de mucha privacidad y hermetismo, que ha derivado en la configuración de una figura oscura y llena de misticismo.

Tras años en silencio, Ocean ha concedido una entrevista a The New York Times donde aborda varios temas, como el retraso de su último álbum Blonde, lo mal que lleva el ser una celebrity o su opinión sobre los Grammy.

“En todo esto tuve un sentimiento de aislamiento. En mi círculo, había un montón de lugares que a priori creía que podía volver y realmente ya no podía”, dice sobre la fama. Ocean envidia, en este sentido, a Daft Punk: “pueden llevar casos de robot y ser una de las bandas más conocidas del mundo, y ya sé que esa nunca será mi situación. Ahora es demasiado tarde“. 

Respecto al tardío lanzamiento de Blonde, explicó que sintió presión porque “parecía que ya era un éxito desde antes de lanzarlo”. Sin embargo, matizó que “una vez que el álbum está a la venta, está a la venta para siempre, así que no me preocupa mucho el tiempo que tarde en acabarlo”. 

Sobre los Grammys, Ocean criticó a la institución porque “parece que no representa muy bien a la gente que viene de donde yo vengo y apoya lo que yo apoyo”. 

En el terreno de su vida personal, asegura que su vida sexual es “normal, signifique lo que sea esa palabra”.  “Estoy en un lugar muy distinto del que estaba hace cinco años. Distinto respecto a mi relación conmigo mismo, lo que significa todo”.

Por otro lado, el artista vaticina que probará en campos distintos a lo musical en el futuro más cercano: “creo que soy uno de los mejores del mundo en lo que hago, y eso es lo que siempre quise ser…es más interesante ahora pensar cómo ser mejor en áreas donde soy un novato”.

Por otra parte, Ocean profundiza en el proceso de creación de Blonde, en el que asegura que hubo una verdadera tormenta de ideas.

“Aunque el álbum no sea frenético, el proceso de creación sí que lo fue”, apunta.

Jon Caramanica, periodista de The New York Times encargado de conducir la entrevista, explica de forma acertada cómo la distorsión de voces en “Nikes”, “Ivy” -Ocean manipuló su voz para sonar más joven- o “Self Control” desembocan en una combinación de narrativas distintas a lo largo del mismo álbum, en el que Ocean se expresa sobre su vida amorosa o su infancia.

Leéla al completo aquí.

 

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