Becarios del mundo: no nos rindamos

La polémica de los becarios de restaurantes de lujo que trabajan sin cobrar ha llegado a tales dimensiones que parece que, por fin, las condiciones laborales de chiste de muchos jóvenes son tema de debate nacional.

Pero esto llega tarde y no de la forma que debiera. Tal y como señala @Guillo_34,  “hemos pasado de pensar que cobrar 1.000 euros era una mierda a debatir sobre si trabajar gratis está bien o mal”.

Que se debata sobre si alguien debe cobrar por trabajar (¡cobrar por trabajar!) y no se denuncie a viva voz esta práctica denigrante denota el bajísimo, nulo nivel de conformismo al que hemos caído. Haber estudiado Bachillerato y Universidad en la peor época de la crisis y la fuga a currar en Londres de camarero al graduarte ha hecho que los estándares de mi generación sean sumamente bajos.

Durante años nos vendieron -porque era cierto- que encontrar trabajo iba a ser casi imposible, menos aún en lo tuyo.  Así que, si los astros se alineaban y salía algo, había que estar agradecidos y no preocuparse por las condiciones, porque “más quisieran otros estar donde tú”. Fórmate, aprende, haz currículum…al final parece que ellos te hacían el favor a ti.

Yo sí que cobré cuando estuve 18 meses de beca en una agencia de noticias. También cuando pasé 5 meses en una institución europea. Y les estaré agradecidos de por vida por ello. Os cuento esto porque yo no sé cómo es trabajar de gratis, pero sí que conozco la sensación de sacrificar mucho tiempo de tu vida plantando semillas para el futuro que luego nunca germinan.

Después de sacrificar muchas cosas por tu carrera profesional y por un futuro mejor, resulta que vuelves esperando tener un trabajo estable y te encuentras currando mucho más y cobrando mucho menos que amigos que optaron por no formarse académicamente. No lo digo desde la queja, la envidia o la indignación. Nada es casualidad y si alguien que ha invertido mucho menos tiempo que tú en su carrera tiene un empleo mejor es porque ha hecho algo que tú no.

Pero claro, llegados a este punto es inevitable creer que todos esos días que te levantaste temprano o te acostaste tarde para repasar el examen, todas esas tardes de biblioteca, todos esos findes que te pusiste a escribir en vez de ver series, los días entre semana que aprendías idiomas al salir de clases, todos esos exámenes, castigos de tus padres por malas notas, trabajos de becario, horas extra sin cobrar, días de salir de trabajar para meterte en clase y salir de clase para ir al curro no han servido para nada. 

Formarte, amigos, no es garantía de nada. Si al haber terminado Bachillerato hubiera dejado de estudiar y me hubiera puesto a currar de dependiente o camarero, posiblemente ahora mismo sería encargado y tendría un sueldo que me permitiría pensar en comprar un coche, una casa o simplemente ahorrar, términos que ahora mismo me suenan a vidas de otra época.

Llegados a este punto, se me plantean dos opciones: o tiro la toalla y mando a tomar por culo mis sueños profesionales, o echo el resto hasta el final.

Y sinceramente, bastante he currado ya (y seguro que tú también) como para rajarme ahora. Habrán más trabajos sin cobrar, más horas extra sin pagar, más estrés y más días en los que quiera dejarlo y tirar por lo fácil. 100%.

Pero creo que la vida se construye a partir de puntos que algunas veces parecen inútiles o inconexos, pero que en algún momento pueden cambiarte la vida cuando se conectan. Apple tiene una tipografía tan cuidada (e imitada) porque Steve Jobs hizo un curso de taquigrafía en la Universidad. Puede ser que algo que aprendas en la uni y que creas inútil o alguien que conozcas mientras estás trabajando de gratis te sirva enormemente en un futuro.

También puede que no, pero lo que es seguro es que si no creas esos puntos nunca vas a conectarlos y que, si te instalas en la visión pesimista de que esos puntos nunca van a conectar, probablemente nunca lo hagan. Y estos puntos se crean únicamente con conocimiento, un conocimiento al que hoy en día solo se llega matándote a estudiar o trabajando como un condenado.

Es injusto, claro, pero no vamos a cambiar las reglas del juego desde fuera. Tenemos que adaptarnos primero a sus reglas y dominarlas si queremos luego cambiarlas. y solo así podremos al menos intentar ser felices aportando algo a la sociedad.

Yo, desde luego, sé que si no sigo intentándolo nunca podré ser feliz. Así que, en serio, que le den a nuestras condiciones de mierda. Es inútil no pasar de la queja hacia algo que ya sabemos que no va a cambiar.

Becarios del mundo: vamos a seguir currando y aprendiendo porque la formación, aunque no tenga recompensas inmediatas, es lo que nos hace ser libres. Y la libertad te da capacidad de decidir correctamente, lo que es la base de la felicidad.

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo: tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado, y eso hará toda la diferencia”.- Steve Jobs.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies