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Aunque no hay grabaciones que lo confirmen, muchas fuentes alegan que la ex superestrella de la NFL O.J. Simpson dijo “I’m not black, I’m O.J!” o “no soy negro, ¡soy O.J.!”, durante el transcurso del juicio por presuntamente haber matado a su mujer y a un amigo de esta.

Obviamente, Simpson siempre había sido un hombre negro. Pero no fue hasta que le acusaron de asesinar a Nicole Brown Simpson y Ronald Goldman —de ambos fue declarado no culpable— cuando su color de piel empezó a importar.

Podría decirse que, después de ser un multimillonario jugador de la NFL, Simpson ya había superado las controversias raciales de la opinión pública (lo que es también problemático), pero el escándalo cambió todo.

Ser negro empezó a ser, para algunos, un agravante o una prueba de delito. Y claro, esta discriminación pillaba desprevenido a alguien que había vivido mucho tiempo en una comunidad blanca y muy, muy rica que desde la frustración decía que “I’m not black I’m O.J.”.

Con esa frase comienza JAY Z su tema “The Story of O.J.”, primer single que sale a la luz fuera de Tidal.

“La gente negra tendemos -porque nunca hemos tenido algo que fuera comprensible- a llegar a un punto en el que nos separamos de nuestra cultura (…) Yo, por ejemplo, nunca tuve un complejo de inferioridad. Al revés, me sentía desafiante al sistema. Pero así es como acabas trapicheando, porque sientes que han sido injustos contigo y utilizas como una carta de trucos. Tienes que vivir al otro lado de la ley”, apunta el propio JAY Z en Genius.

El single no aborda únicamente los complejos de la comunidad negra. También la institucionalización del racismo. A modo irónico, JAY Z utiliza un cortometraje de animación que denuncia el pasado racista de Disney, Looney Tunes o Warner Bros.

Animaciones, hoy censuradas, como “Coal Black and de Sebben Dwarfs” o “Scrub Me Mamma with a Boogie Beat” dan una idea del calado y la normalización del discurso racista en el Estados Unidos de 1940.


Si hasta en dibujos animados destinados a niños el racismo era tan latente, nos podemos hacer una idea de lo contaminada que estaba -¿y está?- la sociedad estadounidense.

Y, además, da pie a pensar que el racismo más tóxico no era el del loco del Ku Klux Klan que agredía o mataba. Porque, afortunadamente, era solo uno. El más tóxico era el que se camuflaba en las escenas cotidianas y estereotipaba a los negros en actitudes que JAY Z refleja en su vídeo.

Quizás en modo irónico, o quizás también para recordar que la situación ha cambiado en superficie pero no en la raíz.

“The Story of O.J.” samplea a “Four Women” de Nina Simone, una canción que cuenta la historia de cuatro mujeres negras con distintas tonalidades que se enfrentan a distintos problemas, pero problemas después de todo.

La alusión que JAY Z hace a esa historia en el estribillo (“Light nigga, dark nigga, faux nigga, real nigga
Rich nigga, poor nigga, house nigga, field nigga
Still nigga, still nigga”)
 da a entender que, independientemente del dinero, el tono de piel o el estatus social de uno, después de todos son negros y se van a enfrentar a los mismos estigmas.

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